lunes, 24 de marzo de 2014

Sueño



Y empiezas un día a sentirte solo. Coincide con el día  en el que naces. Solo en tu sentimiento, en tu ilusión, en  tu decepción. Solo en tu llanto, en tu esperanza... solo en tu soledad, queriendo formar parte de, deseando componer algo, deseando romper las cadenas que te esclavizan  a tu propio yo.
Pero tu yo es tu límite. Nadie puede sentir  como tú, pensar como tú; nadie se puede poner en tu lugar. Es ahí donde la soledad reside... Quiero querer, quiero amar. Amarte a ti que no lo sabes. Sin querer te amaría. No es lo que quiero, es lo que es. No decido. Está decidido ya. Si no supiera quién eres, si jamás te hubiese visto, aun estando lejos de mí, sin cruzarnos nunca ni tan siquiera en sueños, tal vez fuera distinto, pero aun así, sabría, conocería... no tu nombre, no tu olor, no tu presencia.
Sabría.
Conocería tu ausencia. Estuviste nunca, siempre faltaste. Es tu ausencia lo que siento, lo que he aprendido, lo que sin querer me has enseñado. Es por eso, por lo que cuando te veo, sé que eres tú. Porque mi vacío se tapa y no deseo escribir mis lloros. Porque reconozco el sabor de la nostalgia en el instante inmediato a tu marcha. Por eso sé que eres tú. Soporto. Quiero no tener, poseer no quiero, quiero no querer, no tener la propiedad de nada, la dependencia de nada. No lo soporto, me vulnera, me ahoga, me destruye imaginarte, y en contra de mi voluntad me rompo.
Por eso sé que eres tú.
Porque ahora mismo, escribiendo esto, me veo leyéndote, y cada vez que levanto los ojos del papel es tu cara lo que veo. Y sé, que si, tan solo un instante, me permitieras hablarte al oído, bajito, más antes que tarde, cerrarías los ojos, para que el agua de mis lágrimas diera paso a la verdad.
Por eso sé que eres tú.
Estoy sentada, al final del camino, cansada, con los pies colgados sobre el infinito como un niño sobre un viejo puente viendo pasar el río. Sin pensar en nada. Y aun así te extraño. Preguntándome que harás ahora. Preguntándome si he de buscarte, si he de esperar, si he de rendirme.
Por eso sé que eres tú, y porque sé que eres tú, te diré que tu nombre... se siente y no se puede tocar.

Vives en mi fantasía, te imagino, vienes, pasas y te vas.
Me haces sonreír cuando cierro los ojos.
Espero que llegues y no llegas jamás.

-SUEÑO.
Tu nombre, para mí, es un sueño.


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