jueves, 14 de diciembre de 2023

A tomar viento.

Permitidme dos minutos de no poner buena cara.

Me dijeron de pequeña que a mayor sacrificio más se gana, pero hoy que ya he crecido, las normas no están tan claras.

He perdido la cuenta de las veces que he hecho lo correcto, lo difícil, lo que mata de tormento, he visto a gente mirarme asustada, no entendiendo como era posible. No lo sé señora, yo tampoco sé decirle.

Y sin embargo a penas te levantas ya te tumba la siguiente. Es absurdo, os lo prometo, no sé quien es el titiritero que mueve los hilos del destino, pero lo que sí sé, es que ese hijo de puta solo premia al que está quieto. Ni activo, ni valiente, ni despierto, ni consciente. "¿Despiertas? Espera espera, que te mando otra pelea"

 Parece que a la vida solo le interese matarte. Destrozarte. Reventarte. Desmotivarte hasta que entiendas que todas esas luchas solo buscaron amputarte hasta el más mínimo atisbo de brillo que quedara sin blindarse.

No sé cuantos inviernos llevo ya ardiendo. Y me digo a mi misma que este fuego no lo apagarán dos mil ventiscas ni todos los vientos helados del norte, pero también sé que a mi misma ya nadie me miente. Ni siquiera alguien que mantenga mi expediente. Que de allí de donde salgo nadie sigue la corriente, y sin embargo todos pierden.

Ya me dirás quien aguanta este ritmo entre los dientes.

Os lo adelanto ya, os hago spoiler, el premio por levantarte es que vuelvan a tumbarte

Quizá llevo demasiado tiempo sin saber lo que se siente al estar cuerdo. Quizá hace demasiado frío ya aquí dentro. Pero estoy hasta los huevos. No me quedan ganas para sentirme apátrida de nuevo y sin embargo. Sin embargo.

Ya solo me mueve el fuego. Quiero encontrarlo. Encontrar el juguetero que se ríe de mis desvelos y tirarlo veinte minutos a mi terreno de juego. 

A ver como te sienta medio sorbo de tu jodido veneno. 

lunes, 4 de diciembre de 2023

Ojalá que seas tú.

 No sé por qué pasa ni de qué depende, pero hay noches en que sin previo aviso empiezo a imaginarte, a ti que algún día lo serás todo pero que hoy aún no eres nadie.

Y me invento tus ojos hechos de guerra y tus manos llenas de tierra dibujando un mapa ficticio en mis caderas. Fantaseo con tu olor y pienso, que quizá recuerde al de ese libro que he leído cientos de veces, ese que siempre que lo abro me devuelve al mar.

Te pienso lejano y ausente, como tratando de justificar que aún no tengas nombre. Y me pregunto si ahí donde te encuentres te ilumina esta misma luna inerte, si serás más de estrellas o de soles, si le cantas a la vida o si todavía le gruñes.

No sé quien eres y aún así te extraño, te extraño como sabiendo el valor exacto que supone tu ausencia. Como si siempre hubieras estado aquí o nunca fueras a estarlo.

Y no quisiera que te desvelaran mis pesares, pero a veces, en las noches más frías, me arropo, cierro los ojos, y tengo la sensación fugaz de saber exactamente quien quisiera que fueras. Y esa certeza me enloquece, me desarraiga de mi brújula y me reescribe los planes.

Por extraño que parezca era más fácil cuando aún podías no ser nadie, cuando todavía pensaba que ya no me cegaban las luces errantes que parecen caminar buscando un camino de vuelta al bosque.

Pero lo siguen haciendo, no hay más que verme. 

En noches como estas en las que te confundes con el crepitar de un incendio entre mis sábanas grises no me queda más que apretar los dientes, apagar las luces, amansar mi fiera, y lanzarle al viento una quimera, porque es cierto que quizás aún no sé quien eres, pero si pudiera elegir... 

Si pudiera elegir.

Ojalá que seas tú.