Muy pocas veces nos paramos a pensar en las cosas o en las personas que nos han ayudado a llegar a donde estamos. Por suerte hoy alguien me lo ha recordado, y por ello, le doy las gracias :)
Gracias, lápiz y papel, por haber sido tanto tiempo mis compañeros, mis herramientas, mis vías de escape. Por enseñarme que un mundo gris se puede pintar y escribir de mil colores.
Gracias, silencio, por acunar mis sollozos y tejer una bufanda con mis soledades.
Gracias, música, por estar aquí conmigo, cada vez que el silencio era demasiado frío.
Gracias, droga, alcohol, chocolate, por regalarme 20 segundos de felicidad por cada uno de vida que me restabais.
Gracias, suelo, por recibirme, cada vez que me he caido.
Gracias, lluvia, por disimular mis lágrimas, empaparme en tu melancolía y con ella acariciarme el alma.
Gracias, luna, por ser mi aliada y compañera en cada noche de pesadilla y cada nota dedicada.
Gracias, Barcelona, por contener tanto de mi, por dejar que me acurruque entre tus calles, por dejarme bailar, bajando por tus ramblas, por robarme mis sonrisas, y mis lágrimas.
Gracias, Madrid, por acogerme pasada la tormenta, por ser un hogar, un cobijo, una cama.
Gracias, gato, pajarito, por tener el detalle de esperarme en casa.
Gracias, amigos, amor, familia. Gracias por existir. Gracias a los que están y a los que ya se fueron, porque aún no pudiéndome permitir perderles, los he perdido, y cabezotas... Se han quedado.
Gracias por los paseos por la playa, los hombros mojados y las penas condensadas en poco más que tres litronas.
Gracias por cada abrazo, por juntar poquito a poco mis trocitos rotos.
Gracias por ser mi sonrisa durante una partida tonta a las dos de la mañana.
Gracias por las noches de desvelo que pasasteis simplemente sujetándome la mano. Gracias.
Gracias por descubrirme las canciones que más me han hecho llorar, y reir y gritar.
Gracias por explicarme que nos queda mucho vivir, y vete a saber cuanto por soñar.
Gracias por comprender mis sentimientos, gracias por gritarlos conmigo cara al viento.
Gracias por la risa, por el llanto, por esconder mi pena y señalarme el cielo, por tener la inmensa suerte de crecer a vuestro lado.
Gracias a los que os fuisteis, porque llegasteis a tiempo, y os quedasteis más que suficiente.
Gracias porque aunque dejaros fue difícil, teneros valió la pena. Gracias
Gracias porque todos y cada uno fuisteis grandes marinos en la tormenta. Y a la vez fuisteis el puerto.
Gracias por recordarme que aún tenía tiempo, incluso cuando vosotros os quedasteis sin el vuestro
Por poder podría agradeceros casi todo, pero hay alguien a quien nunca he agradecido, y es a mi.
Y hoy me voy a dar las gracias.
Gracias por sobrevivir.
Gracias por cada momento en el que quise rendirme, y no lo hice.
Gracias, por aguantar cada golpe, por lamerme las heridas, por responder siempre que he podido, con una sonrisa.
Gracias a todos.
Gracias por enseñarme que si alguien puede, somos nosotros.
sábado, 31 de enero de 2015
lunes, 5 de enero de 2015
05/01/2015
No sé qué pasa por tu cabeza. No sé si la mirada es el espejo del
alma. No sé siquiera si el alma existe. Si sé, no obstante, que si me
asomo a tus ojos desde allí veo atardeceres. Y yo, que siempre he tenido
miedo a las alturas, olvido mi vértigo y disfruto. Me dejo llevar
porque en la vida a veces el mar es alguien precioso. Alguien a quien
conoces, un día, y desde entonces los demás días no son días
cualquiera. No será el planeta el centro de tu vida, y girar alrededor
de ella, como tratando de conocer cada
uno de sus lados. Tus lados oscuros, tus anocheceres, tus cuando te
escondes a llorar o cuando ríes, o cuando te quedas mirando simplemente
un punto, y en ese punto lo piensas todo. No sé qué pasa por tu cabeza,
pero quisiera entrar como sabiendo que allí dentro sucede algo
increíble. Algo demasiado hermoso para que lo saques al mundo, un
escondite donde juega la parte de ti más pura. Si me asomo a tus ojos
puedo verlo. No sé si esto es amor, no creo necesitar saberlo. No. Sólo
necesito sentir fuertemente las cosas, vivirlas como la primera vez de
lo que sea. Sólo necesito que vuelvas, que te pares frente a mí, que me
mires. Que me hagas recordar que hay cosas que, más que no sucederle a
nadie, sólo le ocurren a uno. Imagina un arcoíris surcando un cielo que
únicamente existe para nosotros. Imagina ser los únicos testigos de un
milagro, de cuando por ejemplo viajamos en bus de vuelta a casa, y tú
miras a través de la ventana, y yo veo tu reflejo en el cristal y el
tiempo deja de existir en nuestras vidas. Sólo en nuestras vidas. No sé
qué pasa por tu cabeza, pero ojalá sea un viaje muy largo.
-En un mundo de grises
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)