miércoles, 26 de mayo de 2021

A mi yo de dentro de 10 años

 A la Ana de dentro de diez años. Na, Hans, Anfetanita.

Me cuesta mucho imaginarme distinta dentro de 10 años, pero claro, tampoco me imaginaba como soy hace 10 años. 

No voy a llenar esto de "Espero que tengas una casa y un trabajo" y todo eso que se suele escribir en una carta como esta. Eso sería mediocre y nosotras no lo somos. Nunca lo hemos sido no creo que lo consigamos en 10 años.

Espero que te hayas roto y te hayas recompuesto. 

Espero que sigas rodeada de gente increíble y que hayas seguido teniendo momentos inolvidables con todos ellos. Que haya gente nueva y que los que ahora están sigan ahí y tu sigas ahí para ellos. Ojalá el "Nadie se queda atrás" siga tan presente como lo siento ahora. 

Espero que hayas conseguido hacer lo que más te gusta. Espero de verdad que seas más arte que nunca, que irradies luces de mil colores y dejes que el mundo lo vea. Espero que hayas aprendido a dejarte ver.

Espero que no haya más ansiedad en tu vida y que vivas jodidamente tranquila con quien eres. Me encantaría que hubieras encontrado la manera de quererte de una vez por todas. Confío en ti, si aún no lo tienes ya te faltará poco.

Espero que hayas viajado dentro y fuera de casa, que tengas anécdotas que contar de las que llenan una sala que escucha en silencio. Espero que seas una mochila de experiencias que aún no puedo ni imaginarme.

Espero que hayas sonreído y llorado y bailado y follado hasta quedar exhausta. 

Sé que es una lista de deseos complicados, y es posible que con todo esto te haya cargado un peso a tus espaldas, o quizá no y ahora eres un puto elemental de estabilidad y caos a partes iguales, yo qué sé. Aún no sé quienes serás.

Pero hoy, años atrás, en mi cuartito de Gracia me siento un poco triste, a veces las paredes se me echan encima y no sé muy bien si en algún momento llegaré a sentirme entera. 

Lo que sí sé es que tengo fe en nosotras. En que lo intentaremos hasta que no nos queden fuerzas. En que seguiremos adelante cueste lo que cueste.

Por último un recordatorio. Si por cosas de la vida has perdido el contacto con Puerto, por favor retómalo. No importa qué haya pasado. Léele esta carta y pídele que vuelva, lo entenderá. Perderle es lo único que no te perdonaría jamás.

Y con esto me despido.

Ojalá estés tranquila y a ratos seas feliz :)




Ansiedad

 En mi último intento por ser feliz se me derramó la cordura en algunas cicatrices. Como la cera de una vela que lleva encendida demasiadas noches. Como la sangre de unos puños que aprietan pesadillas. Como ansiedad por todo mi ser.

Así que, Ansiedad.

Tengo una carta para ti.

Que error pensar que estás aquí por casualidad. Que error llamarte enfermedad.

Cada vez que apareces me recuerdas que algo no va bien. Vienes y me recuerdas que duele. 

Duele no saber de donde vengo, ni quien era antes de que me faltase todo. Duele no saber a donde voy.

Duele que todo me pase por encima y no se pare siquiera a preguntar si sigo en pie.

Duele sacar coraje y dientes y sangre y que después no quede nada.

Duele callarme.

Duele saber que estoy sola muchas veces. Aún con todo el mundo abrazándome.

Duele no poder estar sola. Aún en mi cuarto en silencio y a oscuras.

Duelen los gritos en mi cabeza desgarrándome el alma diciendo que pudo ser más pero no fue. Ni será.

Duele esta distancia autoimpuesta con la calma.

Duele bailar porque matarme no puedo.

Duele perder constantemente, pero sobre todo, lo que duele es no encontrar.

No encontrar serenidad, ni calma, ni pausa, ni aliento ni oasis ni paz.

Duele como un hierro candente en las alas ancladas al suelo que no dejo volar.

Duele y está bien que me lo recuerdes. Está bien que me tires la puerta abajo para recordarme que no soy solo esto. Que tengo suelo bajo mis pies y cielo sobre mi cabeza, que queda viaje y carretera por delante, y atrás solo me quedan los recuerdos.

Gracias ansiedad por seguir aquí. Por no rendirte conmigo. Por gritarme que soy más que todo lo que me duele.

Gracias por impulsarme siempre a buscar algo nuevo, a no conformarme con tu insolencia, a recordarme que tengo que seguir buscando y creciendo y soñando.

Gracias por comerme viva cada vez que dejo de moverme, cada vez que dejo de sentirme viva, cada vez que pienso que ya he llegado a la meta y abatida decido parar.

Porque no he llegado aún ¿Verdad? Queda carrera por delante ¿Es eso lo que quieres que sepa?¿Es eso lo que aún nos atormenta?

Creo que solo el saberlo ya nos deja un paso más cerca de lograrlo.

De lograrNOS.

De conquistarNOS.

Porque ¿quién sería yo sin todas tus cicatrices?

Siempre enfocada en cuanto me pesaban las alas en vez de atreverme a salir volando.

¿Sabes? Hoy ya no pesan como entonces, hoy que te conozco un poco más y te odio un poco menos.

Tal vez siempre fuiste eso.

El coraje que me faltaba para atreverme a levantar el vuelo.