I believe if I’d knew where I was going I’d lose my way. I believe that the words that he told you are not your grave. I know that we are not the weight of all our memories. I believe in the things that I am afraid to say.
Hold on, hold on...
I believe in the lost possibilities you can’t see and I believe that the darkness reminds us where light can be. I know that your heart is still beating, beating darling. I believe that you fell so you can land next to me.
Hold on, hold on...
‘cause I’ve been where you are before, and I have felt the pain of losing who you are, and I have died so many times but I am still alive...
I believe that tomorrow is stronger than yesterday and I believe that your head is the only thing in your way. I wish that you could see your scars are linked of beauty. I believe that today it’s okay to be not okay.
sábado, 28 de febrero de 2015
sábado, 21 de febrero de 2015
22/02/2015
Últimamente me paso el día pensando. ¿Estuve yo ahí en algún momento y no lo supe disfrutar?
Supongo que este es uno de esos puntos de inflexión en los que la cosa se te complica, y solo puedes salir a flote o hundirte del todo.
Aunque no creo que sea tan evidente, o tan absoluto. Puedo hundirme y salir a flote cinco veces en un solo día. Puedo despertarme con ganas de morirme e irme a dormir pensando que me puedo comer el mundo, si me apetece, o al revés.
Pero es esa falta de control lo que me hace sentirme perdida, descolocada, sola. Es esa falta de control, la que me hace tener que huir cada vez que me cuesta contener las lágrimas, la que me hace morirme de repente, la que me obliga a marcharme.
Nunca estoy tan mal como para rendirme, ni tan bien como para ser del todo feliz. Después de la tormenta siempre llega la calma, y después de la calma la tormenta me vuelve a azotar.
Ojalá pudiera sonar tan convincente para mi misma como les sueno a los demás, ojalá pudiera conocerme un poco menos y creerme un poco más.
Ojalá me costara menos.
Dejarte marchar.
Supongo que este es uno de esos puntos de inflexión en los que la cosa se te complica, y solo puedes salir a flote o hundirte del todo.
Aunque no creo que sea tan evidente, o tan absoluto. Puedo hundirme y salir a flote cinco veces en un solo día. Puedo despertarme con ganas de morirme e irme a dormir pensando que me puedo comer el mundo, si me apetece, o al revés.
Pero es esa falta de control lo que me hace sentirme perdida, descolocada, sola. Es esa falta de control, la que me hace tener que huir cada vez que me cuesta contener las lágrimas, la que me hace morirme de repente, la que me obliga a marcharme.
Nunca estoy tan mal como para rendirme, ni tan bien como para ser del todo feliz. Después de la tormenta siempre llega la calma, y después de la calma la tormenta me vuelve a azotar.
Ojalá pudiera sonar tan convincente para mi misma como les sueno a los demás, ojalá pudiera conocerme un poco menos y creerme un poco más.
Ojalá me costara menos.
Dejarte marchar.
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