Quien soy. Me resulta muy difícil desarrollar quien soy. No tanto por quien, sino por el qué. Así que empezaré por ahí.
Soy Melancolía. Soy algo pequeñito que hace siempre mucho ruido. Un ruido que se escucha solo desde dentro y que retumba en las paredes constantemente, todos los días. Soy un pesar que prevalece aún en los momentos más cálidos. Soy el motivo por el que bebo cuando bebo sola. Soy una cadena que me ata a una pena muy profunda, a un dolor muy profundo, a una soledad muy profunda.
Soy aquella que siempre le recuerda, aquella que parece que sigue viviendo con él en una ciudad paralela, la que se quedó sola cuando él se marchó.
Sé que en algún momento fui lo único que me mantuvo con vida.
Soy la que juzga a la gente que percibo pequeña, la que entorna los ojos con condescendencia. Soy la que cree que merece más de lo que recibe, la que se enfada y grita cuando todo le pasa por encima. La que saldría a la calle armada, la que dice "No te quiere", y susurra "No le quieres". Y se acuesta a mi lado cada noche dejándome un sabor amargo si no hay abrazos que me consuelen.
Soy una niebla de "Te lo dijes". Soy la montaña rusa de emociones injustas que me sacuden cuando pasa algo de tiempo sin que nada cambie. Soy la inconformista, la que me recuerda que no me quieren suficiente, que no soy una prioridad, que no aprendo lo suficientemente rápido, que no me escuchan o no me entienden.
Soy la pedrada que me rompe las ventanas que cierro para que no entre el aire. Soy los gritos en el pasillo y los arañazos en las paredes. Soy un montón de post its por toda la casa recordándome que sigo triste.
Pensarás que soy solo el enemigo. Pero a ratos soy y he sido agua. Tanto soy tormenta como soy la calma.
Soy lo que llena el silencio cuando estoy sola. Soy la red de seguridad que no me deja caer cuando todo me derrumba. Soy aquello que queda cuando todo lo demás se ha ido. Y me recuerda que sigo aquí. Luchando.
Soy la autoestima que me grita "Vales más de lo que te valoran". Soy el empujón cuando tomo decisiones de mierda, de las que no tienen opción correcta, pero aún así han de tomarse. Soy la fuerza que vive en mis entrañas cuando pierdo el resto de las cartas.
Soy mi arte más puro, el que trasciende, el que cuenta historias y transmite verdades. Soy la que aguanta, firme, y le pone colores al desamparo.
Soy la que mataría por los que ama, la que sale a la superficie cuando alguno se pierde, y va con todo, va hasta la muerte.
Así que supongo que al fin y al cabo solo soy yo vulnerable. Mi yo más ciego y mi yo más fuerte.
Al final soy solo mi yo superviviente.
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