-En un mundo de grises
lunes, 5 de enero de 2015
05/01/2015
No sé qué pasa por tu cabeza. No sé si la mirada es el espejo del
alma. No sé siquiera si el alma existe. Si sé, no obstante, que si me
asomo a tus ojos desde allí veo atardeceres. Y yo, que siempre he tenido
miedo a las alturas, olvido mi vértigo y disfruto. Me dejo llevar
porque en la vida a veces el mar es alguien precioso. Alguien a quien
conoces, un día, y desde entonces los demás días no son días
cualquiera. No será el planeta el centro de tu vida, y girar alrededor
de ella, como tratando de conocer cada
uno de sus lados. Tus lados oscuros, tus anocheceres, tus cuando te
escondes a llorar o cuando ríes, o cuando te quedas mirando simplemente
un punto, y en ese punto lo piensas todo. No sé qué pasa por tu cabeza,
pero quisiera entrar como sabiendo que allí dentro sucede algo
increíble. Algo demasiado hermoso para que lo saques al mundo, un
escondite donde juega la parte de ti más pura. Si me asomo a tus ojos
puedo verlo. No sé si esto es amor, no creo necesitar saberlo. No. Sólo
necesito sentir fuertemente las cosas, vivirlas como la primera vez de
lo que sea. Sólo necesito que vuelvas, que te pares frente a mí, que me
mires. Que me hagas recordar que hay cosas que, más que no sucederle a
nadie, sólo le ocurren a uno. Imagina un arcoíris surcando un cielo que
únicamente existe para nosotros. Imagina ser los únicos testigos de un
milagro, de cuando por ejemplo viajamos en bus de vuelta a casa, y tú
miras a través de la ventana, y yo veo tu reflejo en el cristal y el
tiempo deja de existir en nuestras vidas. Sólo en nuestras vidas. No sé
qué pasa por tu cabeza, pero ojalá sea un viaje muy largo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario