sábado, 5 de abril de 2014

05/04/2014



Soy la mascota de los peces de mi pecera; son ellos los que me miran, los que están fuera. He recogido gotas de lluvia una a una con un dedal...
¡Quiero sembrar lluvia en los jardines de mi sueño!¡que llueva de la tierra al cielo, que se encharquen las nubes con el sabor del lamento mío!...
Sigo cazando gotas lloradas por el cielo. Si algo tan grande llora es que su dolor tiene dueño. Y puede que yo sea la mitad de alguien que vive en mi otro medio, un espejo no perfecto, dos destinos para un mismo trayecto. 



Voy a descansar, a sentarme entre los renglones de mi
náusea. Quiero un café... por favor, claro. En los posos
de su taza zambullirme, dejar de ser, matar el regreso,
olvidarme con cada ayer, nacer cero en lo que venga, sin enseñanzas, sin guión, como inventando el fuego o descubriendo el amor, asustándome con mi reflejo a la orilla de un río, sintiendo el frío, que quizás para mí, será calor…

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