martes, 17 de septiembre de 2019

Hay gente.

Hay gente que en la cama quiere hacer el amor. Y llenarse las manos con la suavidad del otro, besarse los párpados y respirarse los miedos.
Hay gente que tiene el sexo convencional de una luna de miel en París. Nada va demasiado deprisa, se visten de porno pero nadie les cree y la luz de las velas hace romántica sus ganas de verse desnudos.

Hay gente que folla. Que le pone ganas al orgasmo, que podrá no ser bonito. Pero llegarse se llega.
Hay gente que folla como en las pelis. Que se esfuerza y te sorprendes y lo disfrutas, y quieres repetir, porque joder. Hoy en día...
Y luego está la gente que folla como animales. Que te saca de tu cuerpo, te devora desde dentro, te busca, te encuentra y te enseña los dientes. Solo por aclarar.
De esa gente que miras al techo, con los ojos en blanco, temblando, confundiendo tu sudor con su sangre y tus venas con sus cuerdas y piensas "Ah joder. Era esto."
 El ritmo el del punk, el orgasmo en las heridas y las manos en la sangre.
¿Qué pasa con esta gente? ¿Qué tendrán tan adictivo, tan eléctrico, tan iridiscente?
Tiene tanto valor acariciar a una bestia mientras duerme. Tiene tanto poder el que goza el privilegio de tumbarse a su lado. 

Con la espalda en carne viva, las muñecas arañadas, el cuello amoratado y las piernas ni se sabe. Pero ahí, entre tus brazos, suspirando. 
La fiera.


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